“Falacia”: el término que usó Ustarroz para defender la TOEP y que ahora vuelve sobre el debate de Zona Fría

Durante la conferencia de prensa realizada este viernes en el Honorable Concejo Deliberante, el intendente Juan Ustarroz utilizó una palabra en varias oportunidades para responder a quienes cuestionan la presión de las tasas municipales sobre las boletas de servicios: “falacia”.
El jefe comunal calificó como una “gran falacia” los planteos que apuntan contra tributos locales como la Tasa de Ocupación del Espacio Público (TOEP), el cargo municipal equivalente al 8% del consumo que aparece dentro de la factura de gas. Según sostuvo, responsabilizar a los municipios por el peso de las boletas carece de consistencia si se observa la distribución de recursos entre Nación, Provincia y comunas.

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Pero justamente esa palabra abre ahora otra discusión política y comunicacional alrededor del proyecto de modificación del régimen de Zona Fría que ya obtuvo media sanción en Diputados.
¿Qué es una falacia? En términos simples, se trata de un argumento que parece verdadero o completo, pero que omite información central o conduce a conclusiones engañosas. No necesariamente implica una mentira directa: muchas veces funciona seleccionando sólo una parte de la realidad.
Y eso es precisamente lo que empieza a aparecer en el debate local sobre el gas.
En las últimas horas, tanto el municipio como distintos sectores políticos y sindicales presentaron la reforma impulsada en el Congreso como una eliminación generalizada del subsidio de Zona Fría para los usuarios de Mercedes. La CGT Regional incluso habló de un “nuevo tarifazo” y de una medida que obligaría a muchas familias a “elegir entre comer o calefaccionarse”.

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Sin embargo, el texto aprobado en Diputados no elimina automáticamente el subsidio para todos los hogares de ciudades como Mercedes. Lo que modifica es el criterio de asignación: deja de otorgarse de manera universal por ubicación geográfica y pasa a focalizarse según ingresos y condiciones de vulnerabilidad.
En concreto, para las zonas incorporadas en la ampliación de 2021 —entre ellas Mercedes— continuarían alcanzados por el beneficio los hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales, además de otros grupos específicos como beneficiarios del ReNaBaP, personas con discapacidad y veteranos de Malvinas. Ese umbral hoy ronda los 4,4 millones de pesos mensuales para una familia tipo.
En una ciudad como Mercedes, donde la enorme mayoría de los hogares se encuentra muy por debajo de ese nivel de ingresos, el dato no parece menor.
La discusión entonces deja de ser “se elimina o no se elimina el subsidio” y pasa a otro terreno mucho más incómodo políticamente: quiénes seguirán recibiéndolo y quiénes dejarán de hacerlo.
El nuevo esquema apunta justamente a reducir subsidios automáticos para sectores de ingresos medios altos, altos y grandes consumidores de gas. Bajo el régimen actual, una vivienda grande con elevado consumo energético recibe más subsidio —en términos absolutos— que una familia humilde que consume poco.

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Eso convierte al sistema actual en un esquema discutible desde el punto de vista distributivo. Porque el subsidio no distingue ingresos: subsidia consumo.
En paralelo, otro dato pasó casi desapercibido durante la conferencia local. Si las tarifas aumentan, también crecerá automáticamente el monto que recauda el municipio a través de la TOEP, ya que el 8% se calcula sobre el valor consumido.
Es decir: mientras el vecino paga más gas, el municipio también recauda más.
El mecanismo genera así una situación particular. Sin modificar el porcentaje ni votar una nueva suba, el municipio incrementa automáticamente sus ingresos cada vez que aumentan las tarifas o el consumo. Por la forma en que está diseñada la TOEP, la comuna termina funcionando casi como un socio recaudatorio del aumento tarifario.
Allí aparece otra paradoja política. Mientras el municipio cuestiona con dureza una eventual reducción de subsidios nacionales, también evita dar precisiones sobre la posibilidad de revisar el porcentaje de la tasa local para amortiguar el impacto sobre los vecinos.
Y en ese contexto, la palabra “falacia” empieza a adquirir un nuevo significado dentro del debate público mercedino.
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