Milei rompe otra barrera: la inflación cayó al 1,9%

El Gobierno de Javier Milei consiguió en junio uno de los resultados económicos más significativos de los últimos meses: la inflación fue del 1,9% y logró ubicarse nuevamente por debajo de la barrera del 2% mensual.
El dato representa el registro más bajo de los últimos diez meses y confirma una tendencia descendente que comenzó a consolidarse después del incremento del 3,4% registrado en marzo. Desde entonces, el Índice de Precios al Consumidor bajó al 2,6% en abril, al 2,1% en mayo y finalmente al 1,9% en junio.

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La cifra difundida este martes fortalece el principal activo político del presidente Javier Milei: la reducción sostenida de la inflación, una variable que durante años deterioró los salarios, destruyó la capacidad de ahorro y alteró cualquier posibilidad de planificación para familias, comerciantes y empresas.
El resultado también adquiere relevancia porque fue alcanzado sin recurrir a congelamientos generales de precios, controles masivos o acuerdos compulsivos con empresas. La estrategia oficial se sostuvo principalmente en el equilibrio fiscal, la restricción de la emisión monetaria y una mayor estabilidad cambiaria.
Desde la perspectiva del Gobierno, el dato de junio constituye una nueva señal de que el ordenamiento de las cuentas públicas comienza a trasladarse gradualmente a los precios. La administración nacional sostiene que el déficit fiscal financiado mediante emisión fue durante décadas una de las causas centrales de la inflación argentina.
Uno de los datos más favorables del informe fue la evolución de la inflación núcleo, que excluye los precios regulados y estacionales. Ese indicador se ubicó en el 1,6%, por debajo del índice general y también del 1,9% registrado durante mayo. La reducción es especialmente observada por los economistas porque permite analizar con mayor precisión la dinámica de fondo de los precios.
La desaceleración resulta todavía más significativa al considerar que durante junio continuaron las correcciones en algunos servicios regulados. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registraron una suba del 3,3%, mientras que recreación y cultura encabezó los aumentos con un 4,2%.
En el extremo opuesto se ubicaron prendas de vestir y calzado, con un incremento de apenas el 0,4%, y comunicación, con el 0,9%. Estos resultados permitieron que el promedio general se mantuviera por debajo del 2%, pese al impacto de las tarifas y otros servicios.
Con el resultado de junio, la inflación acumulada durante el primer semestre de 2026 llegó al 16,8%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 33,5%. Aunque ambas cifras muestran que el problema inflacionario todavía está lejos de desaparecer, el comportamiento mensual marca una dirección claramente descendente.
La comparación con los primeros meses del año permite dimensionar el cambio. Después del 2,9% de enero, el 2,9% de febrero y el 3,4% de marzo, el índice comenzó a retroceder de manera consecutiva durante todo el segundo trimestre. En apenas tres meses pasó del 3,4% al 1,9%.
Para la Casa Rosada, la secuencia refuerza la idea de que la inflación no se combate con controles transitorios, sino eliminando las causas monetarias y fiscales que la alimentan. El Gobierno buscará convertir esta evolución en una de sus principales banderas políticas y económicas.
El resultado tampoco implica que todos los precios hayan dejado de aumentar ni que la mejora sea percibida de manera inmediata y uniforme en los hogares. Los ingresos todavía arrastran el impacto de años de inflación elevada y varios servicios continúan atravesando un proceso de recomposición.
Sin embargo, perforar el 2% mensual representa un avance concreto para una economía que hasta hace pocos años convivía con tasas mensuales de dos dígitos. Mantener y profundizar esta tendencia será ahora el desafío central del programa económico.
Milei apostó desde el comienzo de su gestión a que el equilibrio fiscal y el control de la cantidad de dinero terminarían doblegando la inflación. El dato de junio no permite afirmar que la batalla esté definitivamente ganada, pero ofrece una señal contundente: por primera vez en diez meses, el índice volvió a comenzar con uno.
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