Estalla la interna del PJ local: Castellani negó las acusaciones y apuntó contra funcionarios del municipio
La interna política en Gowland y Agote sumó un nuevo capítulo y dejó expuesto un conflicto que ya excede el ámbito vecinal. Gustavo Castellani, vocal del Partido Justicialista de Mercedes, salió a responder públicamente en el streaming de DESDE CERO luego de la denuncia realizada por la comisión directiva de la Sociedad de Fomento de Gowland-Agote, que lo señaló por un presunto episodio de intimidación y violencia verbal contra el tesorero de la entidad, Julián Peluffo.

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El hecho denunciado habría ocurrido el sábado 4 de julio, frente al domicilio de Peluffo y en presencia de su hijo de 8 años. Según la versión difundida por la institución fomentista, Castellani habría increpado e insultado gravemente al dirigente vecinal. Sin embargo, el dirigente justicialista negó de manera terminante esa acusación y sostuvo que detrás del señalamiento existe una maniobra política destinada a apartarlo de la vida institucional de la localidad.
Castellani aseguró que no hubo violencia física ni intimidación y afirmó que lo ocurrido forma parte de una campaña de difamación impulsada, según su versión, por Julián Peluffo y Claudia Ibaldi. Para el dirigente, el conflicto no nació el sábado, sino que tiene antecedentes previos vinculados a las elecciones internas de la Sociedad de Fomento y a enfrentamientos políticos dentro de Gowland y Agote.
En su descargo, Castellani relató que antes de esos comicios fue blanco de amenazas y agravios en redes sociales por parte de Miguel Ángel Varo, a quien identificó como familiar de Peluffo. Según explicó, ese hombre lo habría amenazado de muerte y acusado públicamente de hechos graves, entre ellos la supuesta venta de materiales robados y estafas. Castellani sostuvo que esas publicaciones afectaron su honor y que, pese a haber recibido disculpas en privado, nunca hubo una retractación pública en el mismo espacio donde se realizaron los ataques.
El dirigente también contó que, tras cruzarse con Varo en un supermercado, decidió confrontarlo por esas acusaciones. Según su relato, el hombre admitió haberse excedido y le pidió disculpas, aunque no cumplió con el pedido de publicar una rectificación. Esa situación, de acuerdo con Castellani, quedó pendiente y fue parte del contexto que derivó en el episodio del sábado.
Sobre el encuentro frente a la casa de Julián Peluffo, Castellani dio una versión opuesta a la difundida por la Sociedad de Fomento. Afirmó que pasó por el lugar, se detuvo y le preguntó por qué, siendo familiar de quien lo había agredido públicamente, no había tenido la actitud de acercarse o pedir disculpas. Según Castellani, Peluffo reaccionó de manera agresiva, lo encaró con intención de pelear y él se limitó a decirle “en la cara” lo que pensaba de su conducta.
El vocal del PJ local sostuvo además que se retiró del lugar cuando advirtió la presencia del niño. Con esa explicación buscó desactivar una de las partes más sensibles de la denuncia pública, que señalaba que el episodio se habría producido delante del hijo menor de Peluffo. Para Castellani, esa mención forma parte de una construcción destinada a presentarlo como una persona violenta y justificar su exclusión de las reuniones vecinales.
El trasfondo, según su mirada, es estrictamente político. Castellani afirmó que algunos sectores buscan impedir su participación en la Sociedad de Fomento porque representa una voz con peso territorial, capacidad de discusión y llegada a los vecinos. En ese marco, dijo que no se trata de un conflicto aislado, sino de una disputa por el poder en la localidad y por el control de los espacios comunitarios.
El dirigente fue más allá y sostuvo que existen sectores del oficialismo local que utilizan el aparato estatal como herramienta de presión política. Durante la entrevista, formuló acusaciones muy fuertes contra personas del entorno político de Mercedes y habló de supuestas irregularidades, abusos de poder y persecución.
Uno de los tramos más delicados de su descargo tuvo como destinatario a un funcionario municipal, a quien Castellani acusó de conductas de abuso de poder con connotación sexual contra mujeres del área de transporte. Según su versión, una trabajadora municipal habría renunciado recientemente luego de no acceder a presuntas pretensiones sexuales, y como represalia se le habrían quitado horas extras hasta hacer insostenible su continuidad laboral.
Castellani aseguró tener audios y documentación que respaldarían esa denuncia pública, aunque reconoció que la mujer señalada como víctima no habría realizado una presentación judicial por temor a quedar fuera de futuras contrataciones laborales. También afirmó que se trata de una persona allegada a su familia y que acudió a él para contarle lo sucedido.
En ese mismo sentido, Castellani vinculó el caso con lo que definió como una doble moral de la política local. Cuestionó que determinados sectores participen de marchas y consignas vinculadas a la defensa de las mujeres mientras, según su denuncia, tolerarían prácticas abusivas dentro de estructuras del Estado o espacios asociados al poder político. En ese marco, reclamó la renuncia de este funcionario y aseguró que está dispuesto a sostener públicamente sus dichos.
Respecto de la denuncia inicial de la Sociedad de Fomento, Castellani adelantó que llevará el caso a la Justicia e iniciará acciones por calumnias e injurias. También desafió a Julián Peluffo a presentar las grabaciones de las cámaras de seguridad de su domicilio, convencido de que esas imágenes demostrarían que no existió la agresión verbal ni el episodio de intimidación denunciado.
El caso deja al descubierto una interna cada vez más áspera, donde se cruzan conflictos vecinales, disputas institucionales y tensiones dentro del peronismo local. Lo que empezó como una acusación por un supuesto episodio frente a una vivienda terminó derivando en una denuncia política mucho más amplia, con señalamientos graves y pedidos de intervención judicial.
En Gowland y Agote, la discusión ya no parece limitada a la Sociedad de Fomento. La pelea escaló al terreno partidario y dejó a la vista una fractura que, por el tono de las acusaciones y la dureza de las respuestas, difícilmente se cierre rápido.

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