Kicillof habló de “motosierra” por Zona Fría, pero evitó mencionar que la mayoría seguirá manteniendo el subsidio

Lo hizo con un video grabado en Tornquist, en el sudoeste bonaerense, donde aparece caminando en medio del campo, abrigado y mostrando el frío como argumento visual para rechazar la reforma impulsada por el Gobierno nacional.
“La motosierra de Milei llega al gas”, planteó el mandatario bonaerense, advirtiendo que millones de usuarios perderían el beneficio y sufrirían fuertes aumentos en sus facturas.
El mensaje rápidamente comenzó a multiplicarse en redes sociales, medios y espacios políticos alineados con el kirchnerismo, donde se instaló la idea de una eliminación masiva del subsidio.

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Sin embargo, detrás del fuerte impacto político y visual del video aparece un dato central que prácticamente no fue mencionado: el proyecto no elimina automáticamente el subsidio para todos los usuarios actualmente alcanzados por Zona Fría.
La iniciativa aprobada en Diputados modifica el criterio del régimen. El beneficio dejaría de otorgarse de manera universal por ubicación geográfica y pasaría a focalizarse según ingresos y condiciones socioeconómicas.
En concreto, continuarían manteniendo el subsidio los hogares con ingresos inferiores a aproximadamente $4,4 millones mensuales para una familia tipo, además de otros grupos específicos como beneficiarios del ReNaBaP, personas con discapacidad y veteranos de Malvinas.
Ese punto cambia de manera importante el enfoque del debate. La discusión ya no pasa únicamente por “quitar o no quitar” el subsidio, sino por quiénes seguirán recibiéndolo y bajo qué criterio.

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El nuevo esquema apunta justamente a reducir subsidios automáticos para sectores de ingresos altos y grandes consumidores de gas. Bajo el sistema actual, una vivienda grande con alto consumo recibe un beneficio mucho mayor que una familia humilde que consume poco.
Eso convierte al esquema vigente en un sistema cuestionable desde el punto de vista distributivo, porque no subsidia ingresos sino consumo.
Por eso el Gobierno nacional sostiene que busca reemplazar un subsidio geográfico por un subsidio focalizado en vulnerabilidad económica.
El punto político llamativo es que buena parte de las críticas públicas contra el proyecto omiten esa diferencia y presentan la reforma como una eliminación generalizada del beneficio.
El video de Kicillof también abrió otro frente incómodo. La imagen del gobernador denunciando “la motosierra” nacional generó cuestionamientos de quienes recuerdan que la propia Provincia viene acumulando reclamos por recortes, deterioro de prestaciones y licuación de recursos en áreas sensibles.

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En los últimos meses hubo protestas y críticas vinculadas al funcionamiento del IOMA, reclamos salariales de trabajadores estatales, cuestionamientos sobre la suspensión del Plan MESA y advertencias sobre programas provinciales que perdieron capacidad de respuesta.
Pero además aparece una diferencia conceptual que empieza a ser marcada por sectores opositores: mientras el recorte nacional sobre Zona Fría apunta —al menos según el texto aprobado— a quitar subsidios automáticos a sectores de ingresos altos o grandes consumidores, muchos de los ajustes provinciales vienen siendo cuestionados precisamente por impactar sobre servicios y prestaciones utilizadas mayoritariamente por sectores medios y bajos.
Ahí se instala una discusión política mucho más profunda que la simple pelea entre Nación y Provincia. ¿Es lo mismo eliminar subsidios generalizados para hogares de altos ingresos que deteriorar prestaciones médicas, alimentarias o salariales que afectan principalmente a quienes menos tienen?
Ese contraste alimenta otra discusión política: hasta qué punto se puede denunciar un ajuste nacional mientras la Provincia aplica fuertes restricciones presupuestarias y licuación del gasto en distintas áreas.
La discusión sobre Zona Fría terminó así abriendo una pelea mucho más amplia: quién subsidia, quién ajusta y quién termina pagando el costo político y económico de cada decisión.
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