El partido que le faltaba a Messi: Argentina vuelve a enfrentar a Inglaterra después de 24 años

Lionel Messi disputó seis Copas del Mundo, enfrentó a las principales potencias del planeta y protagonizó algunas de las páginas más importantes de la historia de la Selección argentina. Sin embargo, todavía le quedaba un adversario cargado de simbolismo: Inglaterra.
Ese cruce finalmente llegará este miércoles 15 de julio. Desde las 16, Argentina enfrentará al seleccionado inglés en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta por una de las semifinales del Mundial 2026. El ganador se clasificará a la final del domingo ante España, que venció por 2 a 0 a Francia en la primera llave.

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No se tratará solamente de otro partido decisivo en la extraordinaria carrera del capitán argentino. A sus 39 años, Messi jugará por primera vez contra Inglaterra con la Selección mayor. El dato resulta llamativo por la extensión de su trayectoria, pero también por la trascendencia histórica que tiene este adversario para el fútbol argentino.
Argentina e Inglaterra no se enfrentan en una Copa del Mundo desde 2002. Pasaron 24 años desde aquella victoria inglesa por 1 a 0 en la fase de grupos del torneo organizado por Corea del Sur y Japón, cuando David Beckham convirtió de penal el único gol del encuentro.
Desde entonces se sucedieron cinco mundiales sin que el sorteo ni los cuadros eliminatorios volvieran a reunirlos. Messi debutó en Alemania 2006, construyó una carrera internacional sin precedentes y llegó a disputar su sexta Copa del Mundo sin haber tenido enfrente al seleccionado inglés.
La historia entre ambos equipos comenzó mucho antes de Messi y está atravesada por partidos que excedieron ampliamente los límites de una cancha.
El primer enfrentamiento mundialista se produjo en Chile 1962, con triunfo inglés por 3 a 1. Cuatro años más tarde volvieron a encontrarse en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra. El conjunto local ganó 1 a 0 en Wembley, en un encuentro recordado por la polémica expulsión del capitán argentino Antonio Rattín.

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La rivalidad alcanzó su punto máximo en México 1986. Apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, Argentina derrotó 2 a 1 a Inglaterra con dos goles de Diego Maradona que quedaron incorporados para siempre a la memoria colectiva.
El primero fue la Mano de Dios. El segundo, elegido posteriormente como el Gol del Siglo, nació cuando Maradona recibió la pelota en su propio campo, dejó atrás a cinco futbolistas ingleses y superó al arquero Peter Shilton antes de definir. Argentina avanzó a las semifinales y terminó consagrándose campeona mundial.
Doce años después, en Francia 1998, ambos seleccionados protagonizaron otro partido inolvidable. Igualaron 2 a 2 en los octavos de final y Argentina se impuso por 4 a 3 en la definición por penales. Aquel encuentro también quedó marcado por la expulsión de David Beckham tras una reacción contra Diego Simeone.
El quinto y último antecedente mundialista fue el de 2002. Inglaterra se quedó con la victoria, mientras que Argentina quedó eliminada posteriormente en la fase de grupos. En total, los ingleses ganaron tres de los cinco partidos disputados en mundiales, Argentina obtuvo una victoria durante el tiempo reglamentario y también consiguió la clasificación por penales en 1998.

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La historia ocupará inevitablemente un lugar destacado durante la previa, pero el partido se definirá por lo que ocurra este miércoles en Atlanta.
Messi llega a la semifinal como uno de los máximos goleadores del Mundial, con ocho tantos. El capitán argentino volvió a convertirse en el eje ofensivo del equipo y alcanzó nuevos récords de partidos y goles en la competencia. Con sus actuaciones en Norteamérica, llegó a 21 goles acumulados en Copas del Mundo.
Argentina busca clasificarse por segunda vez consecutiva a una final mundialista y mantener la posibilidad de defender el título conseguido en Qatar 2022. Ningún seleccionado logra consagrarse campeón en dos ediciones seguidas desde Brasil, que ganó los torneos de 1958 y 1962.
El equipo de Lionel Scaloni llegó a las semifinales después de atravesar una etapa eliminatoria exigente. Superó 3 a 2 a Cabo Verde en los dieciseisavos de final, venció por el mismo resultado a Egipto en octavos y derrotó 3 a 1 a Suiza en cuartos, luego de que el partido se prolongara hasta el tiempo suplementario.

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Inglaterra tampoco tuvo un recorrido sencillo. Eliminó 2 a 1 a República Democrática del Congo, superó 3 a 2 a México y debió remontar el resultado ante Noruega para imponerse 2 a 1. Jude Bellingham marcó los dos goles ingleses en ese último encuentro.
La previa también tuvo un capítulo futbolístico protagonizado por Alexis Mac Allister. El mediocampista argentino, que conoce de cerca a gran parte de los jugadores ingleses por su experiencia en la Premier League, consideró que Inglaterra no mostró durante el Mundial la habitual intensidad física de sus futbolistas.
Mac Allister señaló que el cansancio acumulado y las condiciones climáticas podrían haber afectado el rendimiento del rival. No obstante, advirtió que Inglaterra continúa siendo un equipo poderoso y que una semifinal de estas características exigirá concentración, disciplina táctica y fortaleza mental.
Del otro lado, el entrenador Thomas Tuchel buscó disminuir el peso de los antecedentes. El técnico alemán afirmó que sus jugadores están concentrados en el presente y que no utilizarán los enfrentamientos históricos como motivación adicional.

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Tuchel reconoció la influencia de Messi, pero aseguró que Inglaterra intentará imponer su propio juego. Su seleccionado busca alcanzar una final mundialista por primera vez desde 1966, cuando se consagró campeón como local.
Argentina disputará el encuentro con su camiseta alternativa de color azul oscuro. La elección generó una inmediata asociación con dos de las victorias más recordadas ante Inglaterra.
La Selección utilizó una camiseta azul en México 1986 y volvió a vestir ese color durante la clasificación por penales de Francia 1998. Aunque Scaloni evitó alimentar interpretaciones vinculadas con la superstición, la coincidencia se convirtió en una de las grandes cábalas de la previa.
La historia también tendrá un peso inevitable por el recuerdo de Malvinas. Sin embargo, el reclamo argentino de soberanía no depende de un resultado deportivo ni puede ser convertido en una revancha futbolística. La Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril” pidió expresamente diferenciar ambos planos y sostuvo que el deporte no es la guerra.
Maradona escribió en 1986 el episodio más trascendente de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra. Messi tendrá ahora la posibilidad de construir el suyo.
No será posible repetir aquel partido ni trasladar automáticamente su significado a otra época. Los protagonistas son diferentes, el contexto cambió y esta semifinal tendrá su propia historia. Pero hay una conexión inevitable entre ambos encuentros.
Cuatro décadas después de México 1986, la Selección volverá a enfrentar a Inglaterra en una instancia decisiva. Esta vez será por un lugar en la final del mundo, con Messi como capitán y con España esperando al vencedor.
A una carrera que parecía no tener cuentas pendientes le quedaba todavía este partido.
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