De la historia al potrero: “Juanita” Cangaro dejó su huella en el semillero del Club Holanda

El Club Holanda fue escenario de una jornada que combinó formación, identidad y deporte, con un eje claro: poner en valor el crecimiento del fútbol femenino y el camino recorrido para conquistar espacios que durante años estuvieron negados. En ese contexto, la visita de Juana “Juanita” Cangaro, integrante de la Selección Argentina, marcó un momento central para las jugadoras infantiles y juveniles de la institución.
La propuesta se desarrolló en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer y tuvo una instancia previa que no pasó desapercibida. Durante los días anteriores, las chicas del club trabajaron en la reconstrucción de la historia del fútbol femenino en Mercedes, indagando en las dificultades que atravesaron las primeras jugadoras y en el proceso colectivo que permitió que los equipos femeninos sean finalmente incorporados a la Liga local.

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Ese recorrido no fue meramente informativo. Funcionó como disparador para comprender que el acceso al deporte, lejos de ser un derecho garantizado desde siempre, fue resultado de luchas sostenidas en el tiempo. Desde la organización, a cargo de la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad junto al área de deportes, remarcaron que el objetivo fue justamente ese: vincular la práctica deportiva con una mirada crítica sobre la igualdad de oportunidades.
El momento más esperado llegó con la presencia de Cangaro. En un clima cercano y distendido, la jugadora respondió preguntas, compartió experiencias y relató su propio recorrido, que comenzó en los mismos espacios que hoy ocupan muchas de las chicas del club. El intercambio permitió bajar a tierra la idea de que el salto a niveles de competencia más altos no es algo lejano, sino una posibilidad concreta.
La jornada también tuvo su espacio en la cancha. Hubo tiempo para actividades deportivas y un cierre a puro juego, con un picado que mezcló aprendizaje y disfrute. Ese momento terminó de consolidar un vínculo que fue más allá de la figura de referente: la presencia de Cangaro se tradujo en cercanía, ejemplo y estímulo directo.

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Desde el Club Holanda destacaron especialmente la actitud de la jugadora, valorando no solo su trayectoria sino la forma en que se involucró con cada una de las participantes. La jornada dejó una señal clara: el crecimiento del fútbol femenino en la ciudad no es una promesa, sino un proceso en marcha, sostenido por nuevas generaciones que ya no piden permiso para jugar.

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