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Campanópolis: cómo es la aldea de la Edad Media para visitar en González Catán

A sólo 30 minutos de Buenos Aires se puede retroceder al año 1300; un predio de 200 hectáreas con llanuras, bosques selváticos, ríos, arroyos y lagos conforman una insólito paisaje; fue el sueño de Antonio Campana. Un lugar para visitar, que pocos turistas del interior conocen. Se lo presentamos para tener en cuenta en la postpandemia.


Campanópolis: 200 hectáreas con llanuras, bosques selváticos, ríos, arroyos y lagos conforman una aldea del Medioevo.

12 de Septiembre de 2020 • 12:29

Esta aldea fue soñada, proyectada y construida por Antonio Campana. La historia cuenta que hace casi 40 años comenzó este proyecto en un predio adquirido en 1976 donde antes eran explotadas antiguas tosqueras. Campana no poseía estudios en arquitectura, pero sí el talento de un autodidacta.

Este paraíso está formado por un grupo de construcciones unidas por callecitas adoquinadas, pasajes, recovecos y lugares secretos. Responde a estilos diversos del medioevo europeo unidos para producir un ecléctico estilo propio.

Nacida de demoliciones, la creatividad, en González Catán se levanta la más insólita ciudad del reciclado de la Argentina y sus alrededores, a sólo 30 minutos de Capital Federal.

Por un místico camino se recorren las Doce Casitas del Bosque, fuentes, lagos, puentes de quebracho, las islas, muelles, un molino de viento holandés, una capilla colonial y una locomotora con vagones y hasta un museo.

Tras el fallecimiento de Antonio, su hijo Oscar quedó al frente de la aldea, que es visitada asiduamente por turistas de todas partes.

“Mi padre tuvo un problema de salud bastante grave y, sin ser arquitecto, comenzó a construirlo. De su obra, siempre se destaca la perseverancia con la que la construyó y el hecho de haberlo logrado sin un plan previo ni arquitectos a su lado”, contó Oscar y detalló que la edificación tiene “techos con puertas y pisos con tejas, y está atravesada por la mezcla de estilos”.

Antes de la pandemia, el sitio recibía curiosos turistas de distintas provincias del país y público internacional, principalmente desde Brasil.

En la aldea se puede visitar también el museo de “Las Rejas” o “Ferroteca”, el pasaje del Búho, el “Museo de los Caireles”, el cabildo, la “Cascina”, la casa Proa de Barco y numerosos espacios secretos. Para tener en cuenta, pensando en la postpandemia.

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