EL PRESIDENTE DE LOS EE.UU LLEGO A LONDRES EN MEDIO DE UN TENSO CLIMA DE AMENAZAS DE AL QAEDA

En medio de un inédito dispositivo de seguridad, el presidente de los Estados Unidos, George Bush, iniciará hoy la primera visita de Estado de un presidente norteamericano al Reino Unido desde 1982.
El viaje fue concebido hace dos años, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, con la idea de rubricar el apoyo de Europa a los Estados Unidos tras los ataques y subrayar la “relación especial” existente entre Londres y Washington.

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En tanto, la red terrorista islámica liderada por Bin Laden amenazó con cometer “atentados mortíferos” en la capital británica durante la estadía del presidente norteamericano.
Bush iniciará hoy una visita de tres días que convertirá a Londres en una fortaleza custodiada por 14 mil policías.
Conciente de que el panorama es muy diferente al que reinaba cuando el viaje comenzó a gestarse, la Casa Blanca puso particular énfasis en que se tomaran precauciones extremas para salvaguardar la integridad y la imagen del mandatario, en especial considerando el nivel elevado de alerta impuesto tras las advertencias de un posible ataque de Al Qaeda recibidas recientemente y el descontento que reina en ciertos estamentos ingleses ante la guerra de Irak.

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Washington teme que la oposición en este país se traduzca en manifestaciones que perjudiquen a Bush, justamente en el aliado más cercano a los Estados Unidos en la contienda y en un momento en que la popularidad del presidente ya está algo resentida en su propia opinión pública.
En las entrevistas concedidas durante el fin de semana, Bush hizo hincapié en la historia común de los EE.UU. y el Reino Unido, y en sus alianzas durante guerras pasadas, defendiendo de manera reiterada la intervención en Irak que, aseguró, forma parte indivisible de la lucha global contra el terrorismo. La perspectiva de manifestaciones multitudinarias tampoco le preocupa. Según declaró, “puedo entender que a la gente no le guste la guerra, si eso es por lo que van a protestar: a mí no me gusta la guerra”. En previsión, la Policía londinense movilizó a 14.000 agentes.

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