EL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DE MERCEDES CONVOCADO DE URGENCIA A PODESTA

Momentos de pánico vivieron en la mañana de este Miercoles cientos de vecinos de la localidad bonaerense de Pablo Podestá, cuando debieron autoevacuarse para protegerse de una eventual propagación del incendio desatado en un galpón de cinco manzanas, donde se encontraban trabajando 20 empleados y se almacenaban productos químicos.
Las llamas cobraron una altura que llegó a superar el techo del depósito y esta situación generó el desmoronamiento parcial de las paredes, así como también precipitó la caída de las chapas que conformaban el tinglado. Por este motivo, una importante cantidad de latas y aerosoles que había adentro del recinto empezaron a volar por los aires, poniendo en serio riesgo la integridad de los habitantes, que al igual que el personal que desarrollaba tareas en el galpón, resultaron ilesos. Además, como consecuencia del incendio, la zona quedó cubierta con un manto de humo negro que pareció ser similar a una nube tóxica, aunque las autoridades descartaron que exista tal semejanza.
Desde que se declaró el incendio, alrededor de las 4.30, en el establecimiento que ocupa cinco manzanas de la firma Ceras Johnson, ubicado en las calles Benito Pérez Galdós y Márquez, se cerró el tránsito y se pidió a los vecinos que no transiten en los alrededores y mantengan puertas y ventanas cerradas para evitar el ingreso de humo, aunque muchos prefirieron autoevacuarse.
Cuarenta y siete dotaciones de bomberos de la zona y sus alrededores trabajaron denodadamente durante varias horas hasta que alrededor de las 9 lograron circunscribir el fuego, aunque minutos después se reavivó en algunos puntos.
Las llamas alcanzaron varios metros de altura, pero milagrosamente no causaron daños a la veintena de empleados del turno noche que se encontraban en el interior. Solo un bombero sufrió problemas respiratorios al aspirar demasiado humo.
El director de Recursos Humanos del establecimiento, Gabriel Volpi, dijo que la mayor parte del depósito había quedado destruido, pero aseguró que no había riesgo ambiental ya que los productos que se quemaron estaban todos terminados y listos para su distribución.
Sin embargo, cientos de aerosoles del insecticida Raid y del lustramuebles Blem, entre otros productos, literalmente salieron disparados y tapizaban techos, jardines y patios de las casas linderas.
Como proyectiles, golpearon en techos y paredes de casas e incluso en automóviles que se hallaban estacionados, lo que generó alarma en los vecinos.

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