Agua potable: Pisapia pidió “tranquilidad”, pero desconoció el fallo de la Corte
En declaraciones al medio Datoposta, el secretario de Salud municipal, Néstor Pisapia, buscó llevar calma frente a la preocupación creciente por el arsénico. Aseguró que los estudios que maneja el municipio muestran valores dentro de los parámetros permitidos y sostuvo que el agua de red es apta para el consumo. Su mensaje se centró en desalentar la inquietud social y en reforzar la confianza en los controles que realiza la Municipalidad.

Puede Interesarte:
Vecinos convocan a una movilización frente al Municipio por falta de respuestas sobre el arsénico en el agua
No obstante su exposición dejó puntos sensibles. Al ser consultado sobre la sentencia de la Suprema Corte bonaerense dictada en el caso de Chivilcoy, que estableció de manera explícita que el agua destinada al consumo humano no puede superar los 10 microgramos por litro —equivalentes a 0,01 miligramos—, Pisapia admitió desconocer tanto el fallo como sus fundamentos. Ese desconocimiento no es menor, porque la jurisprudencia provincial fija un criterio más estricto que el sostenido desde hace años por las autoridades locales y obliga a responder a ese umbral en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires.
También dejó entrever una contradicción en torno al origen de los análisis. Pisapia afirmó que los estudios de minerales y metales se realizan cada seis meses en laboratorios privados “fuera de la ciudad”. Sin embargo, el informe que el propio municipio presentó como respaldo oficial proviene del laboratorio LAQUEI, con domicilio en Mercedes.
A esto se sumó una afirmación sobre la Organización Mundial de la Salud. Pisapia sostuvo que la OMS permite valores de arsénico entre 0,01 y 0,05 para consumo humano, pero los documentos oficiales no dicen eso. La OMS fijó el límite guía de 10 microgramos por litro en 1993, reemplazando el valor previo de 0,05, y recomienda mantener las concentraciones lo más bajas posible. Desde entonces, ese es el único parámetro reconocido a nivel internacional. El límite de 0,05 pertenece a estándares antiguos, sin validez sanitaria actual, y ningún organismo moderno —ni la OMS, ni la EPA estadounidense, ni la normativa europea, ni la legislación argentina— lo considera seguro para consumo humano.



Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Seguinos y no te pierdas de nada











