A 4 años de la cuarentena: Reflexiones sobre un encierro controversial

En un recuerdo que despierta tanto interrogantes como reflexiones, se conmemoran hoy cuatro años desde que el gobierno nacional de Alberto Fernández optara por sellar las puertas del país ante el embate del coronavirus. Aquella noche del 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández proclamó el confinamiento como baluarte contra la propagación del virus, un acto que marcó el comienzo de un prolongado encierro para millones de argentinos.
La medida, anunciada con ímpetu y rigor, establecía un aislamiento obligatorio que relegaba a la población a los confines de sus hogares, permitiendo únicamente la salida para tareas imprescindibles, como la adquisición de alimentos o medicamentos. En aquella alocución, Fernández enfatizó la rigidez del confinamiento, subrayando la presencia de fuerzas de seguridad en las calles como guardianes de la orden impuesta, un estado de sitio de facto.

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Sin embargo, pronto afloraron las contradicciones. Mientras la ciudadanía se veía constreñida a las paredes de sus residencias, una élite privilegiada hallaba resquicios en el cerco sanitario. Los llamados “vacunatorios VIP” emergieron como símbolos de la desigualdad, donde la vacuna, símbolo de esperanza para muchos, se convirtió en moneda de cambio para unos pocos privilegiados, ajena a la distribución equitativa prometida.
A medida que las semanas se extendían, la cuarentena adquiría tintes de un encierro interminable, erosionando la paciencia y la fe de una población cautiva. Si bien las restricciones fueron suavizándose con el correr del tiempo, los controles y limitaciones persistieron, coartando las libertades individuales en nombre de la salud pública.

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La provincia, a su vez, diseñó un sistema de fases que, si bien buscaba ajustarse a la realidad sanitaria, sembraba dudas sobre su eficacia y transparencia. Mientras algunos sectores veían restringidas sus actividades, otros parecían gozar de una inmunidad inexpugnable frente a las disposiciones gubernamentales.
En retrospectiva, la cuarentena emerge como un capítulo controvertido en la historia reciente del país. ¿Fue un mal necesario para contener la amenaza del virus, o una medida desproporcionada que arrebató a la sociedad su libertad individual? A cuatro años de aquel inicio, las heridas del encierro aún permanecen abiertas en nuestra memoria, recordándonos la fragilidad de nuestras libertades en tiempos de crisis.

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