La Biblioteca Sarmiento en jaque: preocupación por la interrupción del fondo especial

Los concejales se reunieron recientemente con integrantes de la Biblioteca Domingo Faustino Sarmiento para abordar el Expediente 176/24, que expresa la “Preocupación por Interrupción del Fondo Especial para Bibliotecas Populares”.
La raíz del problema se encuentra en una enmienda introducida a través del artículo 595 de la Ley “Ómnibus”, la cual modificó el artículo 8 de la Ley 23.351 que regula el funcionamiento de las bibliotecas populares en Argentina. Dicha modificación eliminó la referencia al Fondo Especial para Bibliotecas Populares, dejando a la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP) únicamente a cargo de la administración y distribución de los recursos del Presupuesto General de Gastos de la Nación.

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Esta situación tiene serias implicaciones. Por un lado, significa que la CONABIP ya no tiene a su cargo la administración del Fondo Especial, el cual se había creado en 1988 con el objetivo de financiar proyectos de desarrollo de las bibliotecas populares. La eliminación de la referencia a este fondo en la ley implica que el mismo dejó de existir. Por otro lado, la modificación del artículo 8 también conlleva una reducción en los recursos disponibles para que la CONABIP pueda financiar sus actividades.
El ocaso de las bibliotecas populares como espacios de conocimiento y aprendizaje es un fenómeno que se inscribe en un contexto más amplio de transformaciones sociales y tecnológicas. La generalización del uso de nuevas tecnologías, como internet y dispositivos digitales, ha supuesto un cambio en los hábitos y formas de acceder a la información y el conocimiento.
En este escenario, las bibliotecas tradicionales han ido perdiendo paulatinamente su centralidad como ámbitos privilegiados de búsqueda y consulta de información. La facilidad y ubicuidad del acceso a recursos digitales ha relegado a un segundo plano la importancia de las colecciones físicas y los espacios de estudio y lectura que históricamente ofrecían las bibliotecas.
Sin embargo, es importante no perder de vista el valor de las bibliotecas populares como instituciones que trascienden la mera provisión de libros y material de consulta. Estos espacios cumplen un rol fundamental en la democratización del acceso al conocimiento, al ofrecer recursos y servicios a sectores de la población que de otra manera tendrían dificultades para acceder a ellos.
Es necesario repensar el lugar de las bibliotecas populares en el contexto actual, donde las nuevas tecnologías han transformado los modos de acceder y procesar la información. Más allá de una mera adaptación a estos cambios, se requiere una visión estratégica que permita rescatar y fortalecer el valor social y democrático de estos espacios, como ámbitos de encuentro, intercambio y construcción colectiva del conocimiento. Un desafío que en el caso de la Biblioteca Sarmiento nos compete a todos los mercedinos.


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