Una decisión incómoda: el peronismo de Luder y la amnistía militar en 1983

A medio siglo del inicio de la última dictadura, uno de los debates que vuelve a escena es el rol que tuvieron los principales actores políticos en el momento de recuperar la democracia. En ese contexto, la posición del Partido Justicialista en 1983, con Ítalo Luder como candidato presidencial, aparece como uno de los puntos más discutidos de aquella etapa.
El dato central es conocido pero no siempre dimensionado: el peronismo, en esa campaña, sostuvo que debía respetarse la llamada Ley de Pacificación Nacional, la norma dictada por la dictadura en sus últimos meses que buscaba impedir el juzgamiento de los responsables de violaciones a los derechos humanos.

Puede Interesarte:
Tragedia en la Ruta 41: un choque frontal entre camiones dejó un muerto y un herido
Ítalo Luder, jurista de formación y ex presidente provisional del Senado, argumentaba que esa ley tenía validez jurídica y que su eventual derogación podría abrir un escenario de inestabilidad institucional. En términos concretos, su postura implicaba no avanzar en juicios contra las Juntas militares en el corto plazo.
La discusión no era menor. Argentina salía de un período marcado por el terrorismo de Estado, con miles de desaparecidos, centros clandestinos y una estructura represiva aún latente. En ese contexto, la definición sobre qué hacer con los responsables se convirtió en uno de los ejes centrales de la campaña electoral.
Del otro lado, Raúl Alfonsín planteaba una posición opuesta: desconocer la autoamnistía y avanzar en el juzgamiento de los responsables. Esa diferencia no solo marcó la campaña, sino que terminó siendo uno de los factores decisivos en el resultado electoral.
Tras asumir la presidencia, Alfonsín impulsó la anulación de la ley de autoamnistía y promovió la creación de la CONADEP, lo que derivó en el histórico Juicio a las Juntas en 1985, un hito internacional en materia de derechos humanos.

Puede Interesarte:
Alerta amarilla por tormentas en Mercedes: qué se espera y cuándo llega lo peor
La postura del justicialismo en 1983 debe leerse en el clima de época. No era una fuerza aislada en esa mirada: buena parte del arco político y social temía que una confrontación directa con las Fuerzas Armadas pusiera en riesgo la frágil transición democrática. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa posición quedó expuesta como uno de los contrastes más fuertes frente a la estrategia que finalmente adoptó el gobierno radical.
A 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976, la discusión vuelve con otra perspectiva. Ya no se trata solo de reconstruir lo ocurrido durante la dictadura, sino también de revisar cómo se posicionaron los actores políticos en el momento de cerrar ese capítulo. En ese repaso, la decisión del peronismo encabezado por Luder sigue siendo una pieza clave para entender las tensiones, los temores y los límites de la Argentina que volvía a votar.

Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Seguinos y no te pierdas de nada
Marcos Schiavi llega a Mercedes con una charla que pondrá el foco en los trabajadores y la dictadura











