Fiscal denuncia amenazas y se aparta de la causa por el doble crimen de Paloma y Josué

A pocos días del hallazgo de los cuerpos de los dos adolescentes en un descampado de Florencio Varela, el fiscal Bustos Rivas presentó un escrito de siete carillas ante el juez de Garantías Adrián Villagra para excusarse del expediente. En el documento, el funcionario aseguró haber sido víctima de presiones por parte del abogado de la madre de una de las víctimas, Carlos Diéguez, quien habría intentado imponer su hipótesis delictiva bajo amenaza de consecuencias laborales y exposición mediática.

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El fiscal sostuvo que estas acciones constituyen una “violencia moral” que compromete su capacidad para mantener la objetividad necesaria en el proceso judicial. “Nunca viví algo así en mis 42 años dentro del sistema penal”, señaló Bustos Rivas, quien además recordó su trayectoria de 18 años como fiscal sin antecedentes que cuestionen su desempeño.
Según la denuncia, Diéguez habría exigido que se desvinculara a la Policía Bonaerense de la investigación, asegurando que contaba con respaldo de medios de comunicación, el Senado y la Procuración para lograr su cometido. Aunque el fiscal reconoció que podría haber evaluado una nueva línea investigativa relacionada con el narcotráfico, afirmó que el abogado adoptó una actitud intimidatoria que lo llevó a pedir su apartamiento.

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Bustos Rivas se amparó en el artículo 47, inciso 13, del Código Penal para justificar su solicitud. En las próximas horas, se definirá cuál será la fiscalía que continuará con la investigación del caso.
Antes de apartarse, el fiscal había ordenado varios allanamientos en domicilios de Florencio Varela, aunque sin resultados positivos. Hasta el momento, la investigación avanza lentamente y aún no hay sospechosos identificados. Bustos Rivas había calificado el hecho como un “homicidio agravado criminis causae”, pero las pistas son escasas.

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El expediente cuenta con registros de cámaras de seguridad que captaron a los jóvenes el 30 de enero, minutos antes de que fueran asesinados. En las imágenes se los ve caminando juntos por la plaza ubicada en las calles Marcos Paz y Cramer. Luego cruzaron las vías del Tren Roca, mientras un colectivo pasaba cerca de ellos.
El último registro fue tomado en la intersección de Arturo Capdevilla y Colectora Ruta 36. Las cámaras muestran a los adolescentes dirigiéndose hacia una zona de pastizales, pero no se alcanza a grabar el momento en el que ingresan al descampado donde luego fueron hallados sus cuerpos. Desde ese lugar, nunca salieron con vida.
La Justicia continúa trabajando para esclarecer el brutal asesinato, mientras familiares y vecinos de las víctimas reclaman respuestas y justicia.

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