FIDEL CASTRO FUE EL CENTRO DE ATENCION TRAS UN LARGO DISURSO

Castro habló desde las escalinatas de la facultad de Derecho de Buenos Aires, en una noche en la que el incontenible entusiasmo de los jóvenes amenazó con cancelar su presentación, por razones de seguridad.
Luciendo el traje azul que vistió durante su estada en Buenos Aires, a donde llegó para participar de la ceremonia de asunción del nuevo presidente Néstor Kirchner, Castro dijo que nunca, en su larga vida, había asistido a una concentración “tan increíblemente emocionante como ésta”.
Ante los gritos de los jóvenes que le reclamaban que hablara del Che Guevara, nacido en la Argentina y que se convirtió en el principal lugarteniente de Castro, el presidente cubano lo definió como “un ser humano extraordinario, de gran inteligencia y cultura, con un enorme sentido de la solidaridad”.
Buena parte del largo mensaje -casi tres horas- del dirigente cubano estuvo dedicado a comparar los logros culturales y científicos de su país, con la “actitud agresiva y prepotente” de los Estados Unidos.

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EN LA CASA ROSADA
Con Kirchner, Fidel Castro en una extensa reunión de más de una hora, analizó entre otros temas, la situación política en América Latina y los perjuicios que causa al país caribeño el bloqueo económico que le impuso desde hace cuatro décadas los Estados Unidos.
Pocos mandatarios extranjeros provocaron como Castro el interés y curiosidad de los empleados de todas las reparticiones oficiales, quienes masivamente se volcaron al Patio de las Palmeras y a los pasillos de la Casa Rosada para verlo pasar.
En la explanada de acceso a la Casa Rosada, a punto de subir al vehículo que lo retiraba de una visita histórica, Fidel se demoró unos minutos con los brazos en alto ante las miradas de los transeúntes.

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DISCURSO EN UNA MESA
Una insólita nota provocó antes el presidente de Cuba, cuando, cansado de saludos, fotos, abrazos, elogios y alabanzas, durante un agasajo en el lujoso Hotel Four Seasons (ex Hyatt), decidió subirse a una mesa, cubierta con un fino mantel, para hablar durante 90 minutos ante más de 800 personas.
En el discurso trató de defender las recientes ejecuciones y detenciones a disidentes de su país, repudiadas en todo el mundo.
“Así no va más, no seguimos..., paremos aquí”, exclamó el comandante Castro a los miembros de su numeroso cuerpo de seguridad y funcionarios de la embajada cubana. Se subió de inmediato a una mesa que minutos antes había sido utilizada para un servicio de lunch, y comenzó su alocución. Después se dedicó a sacar fotos.
Castro había arribado al lujoso hotel para participar de un agasajo organizado por el embajador cubano, Alejandro González Galiano, luego de haber encabezado por mañana sendos homenajes a el general José de San Martín y al patriota cubano José Martí.
El encuentro con Castro se transformó en un verdadero acto multisectorial, con la presencia de dirigentes y representantes de distintas ideologías políticas, intelectuales y periodistas de varios medios, en un abanico que fue del ex presidente Raúl Alfonsín -con quien Fidel se abrazó-, pasó por los piqueteros del MTL, el animador Raúl Portal, y los actores Patricio Contreras y Susú Pecoraro y terminó con los cantautores León Gieco y Víctor Heredia.
Entre los que estuvieron escuchando al comandante se contaron también el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra -quien le entregó la medalla de “ciudadano distinguido” de la Ciudad de Buenos Aires al mandatario cubano, quien dedicó la distinción a la memoria de Ernesto Che Guevara-; diputados y senadores nacionales y sindicalistas de la CTA

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