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La sorpresa de los campings: no se puede creer la prohibición de veranear en ellos

23 de Octubre de 2020 • 21:30

Sorprendió que al aire libre no pueda haber actividades. En plena pandemia, donde el distanciamiento social y el aire libre eran –y son– fundamentales, todo hacía pensar que los campings serían una buena alternativa, como ocurrió en muchos otros países. Pero la Argentina es otro mundo.

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A contramano de las declaraciones del ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, quien por agosto había afirmado que era impensado proyectar la temporada de verano de 2021 sin una vacuna contra el Covid-19, el gobernador bonaerense, Axel Kiciloff y el ministro de Deportes y Turismo de la Nación, Matías Lammens, ratificaron esta semana que habrá temporada de verano en la provincia de Buenos Aires, entre noviembre y abril próximos, aunque con limitaciones en el marco de la pandemia de coronavirus:

Gastronomía, alojamiento y balnearios deberán contar con protocolos, normas de higiene, distanciamiento y prevención.

En restaurantes y hoteles, habrá aforos máximos según la capacidad edilicia y sólo se permitirá la permanencia y acceso a establecimientos con ventilación natural o ventilador. Quedan prohibidos los aires acondicionados.

Las piletas en los alojamientos estarán permitidas únicamente con protocolos, cupos y turnos, bajo estricto control y seguimiento.

No se habilitarán espacios comunes públicos ni privados para evitar la aglomeración.

Y la que causó mayor sorpresa: los campings no estarán autorizados a funcionar por disponer de instalaciones comunes y baños, donde el riesgo de contagio es alto.

Desde la Asociación Industriales de Comerciantes de Artículos de Caza y Pesca (AICACyP), la cámara que nuclea el sector, ya expresó preocupación por la arbitraria e injusta decisión anunciada. Su director ejecutivo, Guillermo Muttoni, manifestó que “los mismos propietarios de los campings han propuesto infinidad de alternativas, como reducir la cantidad de accesos a los vestuarios, sanitizar permanentemente, limitar el número de duchas dejando algunas de por medio.

Incluso, se ha planteado la opción de limitar al 50% la cantidad de carpas, o habilitar los campings solo para cabañas con baño privado, motorhomes y casas rodantes que tengan baño y ducha propia. Al menos, por ahora esas propuestas han sido desoídas sin tener en cuenta que, justamente los campings, por estar al aire libre, serían los menos problemáticos a la hora de pensar en los contagios”.

Cuando todo hacía suponer que estos establecimientos iban a ser los más elegidos para vacacionar por la posibilidad de estar 100% al aire libre, no se comprende cuál es el motivo por el que no pueden replicar el modelo español, donde el 70% de las reservas que se hicieron antes de la pandemia se mantuvieron y, además, experimentaron un incremento de otro 70%.

Para lograr esto, los españoles implementaron un pre check in digital de registración a través de una app, sumaron pagos con QR en las proveedurías, se aferraron a un estricto protocolo y contrataron personal para: controlar que los acampantes utilicen el barbijo en forma permanente, no se aglomeren, mantengan mayor distancia entre parcelas, asistan a los sanitarios en cantidades limitadas y desinfecten elementos de uso común con mayor frecuencia (desde sanitarios hasta canillas y picaportes), entre otras cuestiones.

En la Argentina varios campings estuvieron trabajando para replicar el modelo español, duplicar el espacio entre parcelas y hasta se equiparon con escáners de DNI, termómetros digitales para control de temperatura, felpudos sanitizantes para limpieza de calzado y protocolizaron modelos de declaraciones juradas para saber si los acampantes tuvieron o no Covid-19, en sintonía con las exigencias de los municipios y de la Provincia en cuanto a los desplazamientos, ya que Kicillof señaló que los turistas tendrán que descargar la aplicación “Cuidar Verano”, donde registrarán los datos personales y especificarán con quiénes viajarán, el lugar de destino y alojamiento, lo que será analizado por los municipios, que darán o no el visto bueno.

Y si bien no se exigirán hisopados previos, sí se reforzarán los testeos y, en el caso de que alguien resulte contagiado durante sus vacaciones, deberá regresar a su lugar de origen, y si no pudiera hacerlo, los municipios deberán disponer de lugares de aislamiento.

Muttoni, enfatiza: “Son cientos de campings en la Provincia y miles en el país, donde aún nadie sabe qué pasará. Decenas de miles de puestos de trabajo y la imposibilidad de vacacionar después de uno de los peores años que se recuerden, a millones de personas. No entendemos esta decisión, ya que acordando y respetando los debidos protocolos, no tendría que haber inconvenientes. Así se hizo con los vuelos, los viajes en micro y, sin ir más lejos, acaba de aprobarse la apertura de los teatros en una zona plena de campings como la Costa Atlántica. Allí podrán funcionar teatros en espacios cerrados y no campings al aire libre”.

En plena pandemia, donde el distanciamiento social y el aire libre eran –y son– fundamentales, todo hacía pensar que los campings serían una buena alternativa, como ocurrió en muchos otros países. Pero la Argentina es otro mundo.

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