7 millones de venezolanos exiliados festejan en todo el mundo la caída de Nicolás Maduro

La confirmación de la caída de Nicolás Maduro desató escenas de festejo en distintos puntos del mundo donde residen millones de venezolanos que se vieron forzados a abandonar su país durante los últimos años. Ciudades de América Latina, Estados Unidos y Europa fueron escenario de concentraciones espontáneas, banderas, lágrimas y abrazos que sintetizaron una mezcla de alivio, emoción y memoria.
En países como Argentina, Colombia, Perú, Chile, España y Estados Unidos, las comunidades venezolanas coparon plazas y avenidas para celebrar lo que consideran el cierre de una de las etapas más oscuras de la historia reciente de su país. Para muchos, no se trató solo de un hecho político, sino del final simbólico de un exilio que fracturó familias, proyectos de vida y generaciones enteras.

Puede Interesarte:
Versiones sensibles en Venezuela: el mausoleo de Chávez habría sufrido daños
Las imágenes se repitieron con un patrón común: banderas tricolores, carteles contra el chavismo, cantos por la libertad y homenajes a quienes murieron o quedaron en el camino durante años de crisis económica, represión y migración forzada. En numerosos testimonios, los exiliados hablaron de una sensación de justicia largamente esperada y de la esperanza de un eventual regreso.
El fenómeno migratorio venezolano, uno de los más grandes de la historia contemporánea de América Latina, es el telón de fondo de estas celebraciones. Más de siete millones de personas dejaron el país empujadas por la hiperinflación, el colapso de los servicios básicos y la falta de libertades políticas. Para muchos de ellos, la caída de Maduro representa el primer gesto concreto de que ese proceso podría empezar a revertirse.
Lejos de Caracas, pero profundamente conectados con lo que ocurre en su país de origen, los festejos tuvieron también un tono contenido. Predominó la cautela ante un futuro aún incierto, aunque atravesada por una convicción compartida: el régimen que los expulsó ya no está en el poder.
En cada concentración se repitió una misma idea. No fue solo una celebración política, sino un acto de reparación simbólica para millones de venezolanos que reconstruyeron su vida lejos de casa y que, por primera vez en años, se permitieron festejar sin miedo.

Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Tu apoyo hace la diferencia
Si valorás nuestro trabajo, sumate a quienes apoyan el periodismo independiente.
Tu aporte nos permite seguir informando con compromiso y rigor.
Seguinos y no te pierdas de nada











