Alcohol cero y fiestas con bebidas: el desafío que se le abre a Mercedes con sus propios eventos

La reciente firma de convenios y la incorporación de nuevos equipos para reforzar los controles de alcoholemia en Mercedes abre un debate que va más allá de los operativos habituales de tránsito. La aplicación estricta de la Ley de Alcohol Cero convive con una agenda local que incluye eventos masivos donde el consumo de bebidas alcohólicas es parte central de la propuesta, lo que plantea un escenario que exige definiciones concretas.
En la ciudad se vienen consolidando actividades como el Paseo del Vino, el Festival de Cerveceros Mercedinos y Destino Gin, convocatorias que combinan producción local, gastronomía y degustaciones. Son encuentros que el propio municipio impulsa como parte de su política cultural y turística, con fuerte participación de público y movimiento nocturno. En ese contexto, la pregunta que empieza a instalarse es cómo se controlará la conducción en las inmediaciones y en los egresos de esos predios.

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La normativa vigente es clara respecto de la conducción: no admite niveles de alcohol en sangre. Eso no impide la realización de eventos con venta y consumo habilitado, pero sí obliga a reforzar la prevención sobre quienes luego regresan a sus hogares en vehículo. El punto crítico no es lo que ocurre dentro del predio, sino lo que sucede en la salida y en los corredores de circulación cercanos.
Con más alcoholímetros disponibles y con coordinación provincial anunciada, se espera saber si habrá operativos específicos en franjas horarias de finalización de estos encuentros, controles en accesos y salidas, y esquemas preventivos visibles que funcionen también como mensaje disuasivo. La ausencia de esa estrategia podría vaciar de sentido parte del esfuerzo en materia de seguridad vial.
También entra en juego la responsabilidad pública en la comunicación. Promover consumo responsable no puede quedar en una consigna general cuando la convocatoria es masiva. El municipio tiene la oportunidad de anticipar el problema y ordenar el dispositivo antes de que aparezcan situaciones de riesgo, con alternativas de traslado, acuerdos con servicios de transporte y campañas claras.
El endurecimiento de los controles y la promoción de eventos con alcohol no son incompatibles, pero requieren planificación fina y reglas parejas. La consistencia entre el discurso de cuidado y la práctica en la calle será la medida real de la política de seguridad vial local.

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