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Los beneficios de comer polenta durante todo el año

20 de Noviembre de 2020 • 13:36

Asociada a las comidas invernales, la sémola de maíz o polenta resulta especialmente adecuada para la época calurosa del año, es rápida de cocinar, apta para personas con celiaquía y muy nutritiva.

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El maíz es el cereal más cultivado actualmente en el mundo. La polenta se obtiene moliendo el maíz seco, lo que la hace más fácil de digerir.

La polenta hecha de maíz ecológico e integral (la de color amarillo y con el distintivo de producción ecológica) es un alimento muy interesante porque contiene los grupos principales de nutrientes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra.

La polenta es particularmente rica en hidratos de carbono complejos que se asimilan despacio, por lo tanto, dan energía de larga duración y sacian durante un buen rato. Tiene un contenido relativo en ácido grasos esenciales y en fibra, tanto soluble como insoluble.

Por lo que respecta a la proteína, como el resto de cereales, es deficiente en el aminoácido esencial lisina. Esta deficiencia queda compensada con el consumo de legumbre o frutos secos.

Las vitaminas más importantes que aporta la polenta son:

Vitamina A (principalmente en forma de betacaroteno): Solo la polenta de color amarillo contiene esta vitamina porque la blanca (refinada) ha perdido la cubierta externa del cereal y, por lo tanto, la vitamina asociada. Ésta interviene en diversas funciones biológicas, entre las cuales se incluye la formación de determinadas sustancias que forman parte de la piel, los huesos, las mucosas, el sistema reproductivo y los pigmentos de la vista.

Vitaminas del grupo B: Como el resto de cereales integrales, la polenta es rica en vitaminas de este grupo; especialmente B1 y B9. Estas vitaminas son esenciales para el proceso de asimilación y utilización de los hidratos de carbono de la dieta y su transformación en energía. El único déficit relativo que tiene es de vitamina B3, que en los países de alimentación casi exclusiva a base de maíz ha comportado la aparición de enfermedades de déficit nutricional (pelagra) pero en nuestro contexto dietético no tiene ninguna incidencia.

Los minerales más importantes de la polenta

- El magnesio participa en la utilización de la energía, la síntesis de proteínas y, además, junto al calcio, forma parte de los huesos y de los dientes, mejora la inmunidad del organismo y tiene un efecto laxante suave.

- El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal.

Oligoelementos

- El manganeso, que favorece el crecimiento de los huesos y la formación de los músculos.

- El zinc, que interviene en la síntesis de hormonas sexuales.

- El selenio, que tiene un papel fundamental en el metabolismo de las grasas, de la vitamina E y de las funciones antioxidantes.

Los 4 principales beneficios para la salud de la polenta

1. Ayuda a mantener unos niveles estables de azúcar en sangre

Los hidratos de carbono de asimilación lenta de la polenta (y, en general, de los cereales integrales) proporcionan unos niveles estables y de larga duración de azúcar en sangre, lo que evita las subidas bruscas que al cabo de poco rato se contrarrestan con bajadas bruscas que generan sensación de hambre.

2. Contrarresta el exceso de ácido en el estómago

Según nuestra experta Olga Cuevas en su libro El equilibrio a través de la alimentación, es un buen alimento para ayudar a calmar el exceso de secreciones gástricas. Tiene un efecto neutralizador y suavizante de la mucosa gástrica y resulta fácilmente digerible para los estómagos delicados.

3. Tiene un efecto refrescante sobre el organismo

Por lo tanto, es un alimento ideal para la temporada calurosa del año (primavera y verano). El efecto energético de este alimento ayuda a calmar el exceso de temperatura del organismo y da una sensación de plenitud, al mismo tiempo que ayuda a suavizar los intestinos.

4. Es fácil de digerir

Mientras que el grano de maíz entero es difícil de digerir porque su piel exterior es dura y se debe mantener bastante tiempo en remojo (de 24-48 horas) -además de recibir una buena cocción de casi dos horas- y se tiene que masticar muy bien, con la polenta pasa lo contrario.

La forma en la que se elabora la polenta, la trituración del grano, permite ahorrarnos parte de esto y poder disfrutar de un alimento nutritivo y muy rápido de cocinar (en poco más de cinco minutos la mayoría de polentas están a punto); además, por su granulometría pequeña es muy fácil de masticar y digerir, lo que la hace especialmente adecuada para las personas mayores y niños.

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