Controles viales en Mercedes: un video expone un método que despierta más preguntas que certezas
En los últimos meses, en Mercedes se ha intensificado la presencia de controles viales, con especial foco en motociclistas que circulan sin casco. Los operativos suelen incluir detenciones, pedidos de documentación y, en determinados casos, el secuestro del vehículo. La política apunta, según se argumenta desde el ámbito oficial, a reforzar la seguridad vial y reducir los riesgos en la vía pública.
Sin embargo, un video que comenzó a circular con fuerza en redes sociales encendió una señal de alarma. Las imágenes muestran una escena ocurrida en la intersección de las calles 29 y 40, donde un motociclista que se encontraba detenido ante un semáforo es abordado de manera sorpresiva por varias personas vestidas de civil. En cuestión de segundos, el grupo se abalanza sobre el conductor, lo retira de la moto por la fuerza y reduce la situación en medio de una evidente confusión.
A pocos metros del lugar se observa la presencia de personal del área de Tránsito municipal, lo que refuerza la idea de que no se trató de un hecho aislado ni de una intervención espontánea de particulares. La modalidad utilizada, descripta por muchos vecinos como un verdadero “ataque piraña”, llamó la atención no solo por la violencia de la escena, sino también por la falta de identificación visible de quienes protagonizan la acción directa sobre el motociclista.
El interrogante es inevitable: ¿es esta la nueva forma en que el Municipio decidió llevar adelante los controles vehiculares? La utilización de personas de civil para interceptar y reducir a un conductor en plena vía pública abre un debate delicado. En primer lugar, por la cuestión legal: el uso de la fuerza y la identificación de la autoridad son pilares básicos de cualquier procedimiento estatal. En segundo término, por el riesgo físico que implica una intervención de este tipo, tanto para el motociclista como para terceros que circulan por la zona.
Más allá de la infracción que pudiera haber motivado el control, el video deja expuesta una práctica que, como mínimo, merece explicaciones oficiales. La prevención vial y el cumplimiento de las normas no pueden desligarse del respeto por las garantías básicas ni de procedimientos claros, previsibles y debidamente identificados.
En una ciudad donde los controles se han vuelto parte del paisaje cotidiano, la escena registrada en 29 y 40 instala una pregunta incómoda pero necesaria: si el objetivo es cuidar vidas y ordenar el tránsito, ¿hasta dónde es aceptable la forma en que se ejerce el control? La respuesta, por ahora, sigue pendiente.


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