 | Grasa de las capitalesRoberto entró su Peugeot 504 modelo `92 a la cochera de su casa suburbana a eso de las 9 de la noche de una calida noche de otoño. Mientras el coche se detenía, apoyó sus dos manos al volante y le dijo en voz alta a su querido “Yeyo”: “Si perdes una gota más de aceite, te quemo”.20.05.2005 | Noticias |