Arsénico en el agua: piden explicaciones a Mercedes por un registro que supera diez veces el valor recomendado

La calidad del agua que consumen los mercedinos volvió a quedar bajo observación luego de que el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires solicitara información al municipio sobre los controles realizados para detectar arsénico y las medidas destinadas a garantizar la seguridad del suministro. La intervención se produjo a partir de los resultados publicados por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que identificó en Mercedes una muestra con una concentración de 105 microgramos por litro, un valor considerablemente superior a las referencias sanitarias internacionales.

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El pedido alcanza directamente al Departamento Ejecutivo municipal que deberá informar sobre las tareas de vigilancia, los resultados de los análisis disponibles y las acciones implementadas frente a la presencia de este elemento químico en las fuentes de abastecimiento.
La preocupación no es nueva. En noviembre de 2025, la Municipalidad había difundido un comunicado en el que aseguraba que el agua distribuida por la red pública era segura y apta para consumo humano. Aquella comunicación respondía precisamente a las inquietudes generadas por la difusión de estudios sobre arsénico en distintos puntos de la provincia.
Ahora, casi un año después, la intervención de una institución profesional vuelve a colocar el tema en la agenda pública y plantea la necesidad de contar con información actualizada, verificable y accesible para los vecinos.
El Consejo Profesional de Química informó que remitió comunicaciones a once municipios bonaerenses incluidos en la actualización 2025 del Mapa de Arsénico elaborado por el ITBA, una herramienta que reúne resultados de muestras de agua subterránea y superficial procedentes de diferentes localidades argentinas.

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Entre los registros difundidos aparecen concentraciones de 295 microgramos por litro en Guaminí, valores de entre 72 y 165 en 9 de Julio, 163 en San Vicente, 147 en el Partido de La Costa y 146 en Monte.
Mercedes figura con 105 microgramos por litro, mientras que la vecina ciudad de Chivilcoy presenta registros de hasta 94. También aparecen niveles elevados en General Rodríguez, Ezeiza, Vicente López y Almirante Brown.
El dato mercedino adquiere relevancia al compararlo con el valor guía provisional establecido por la Organización Mundial de la Salud, que es de 10 microgramos por litro. En consecuencia, la concentración identificada en la muestra de Mercedes equivale a 10,5 veces esa referencia internacional.
Sin embargo, existe una aclaración indispensable: el propio Consejo Profesional de Química advierte que los resultados corresponden a puntos específicos de muestreo y no pueden extrapolarse automáticamente a toda la superficie de un partido ni al conjunto de su red de distribución.
Por lo tanto, el registro de 105 microgramos no permite afirmar que esa sea la concentración del agua que llega a todos los hogares mercedinos. Sí constituye un antecedente que justifica investigar el origen de la muestra y determinar si existen fuentes utilizadas para consumo humano que presenten valores semejantes.

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El antecedente más importante para comprender la situación local se encuentra en el comunicado difundido por la Municipalidad de Mercedes el 28 de noviembre de 2025, cuando el gobierno de Ustarroz respondió a las informaciones que cuestionaban la calidad del agua. En aquella oportunidad, el Ejecutivo aseguró que el suministro proveniente de la red municipal cumplía con las condiciones necesarias para el consumo humano.
Como respaldo, presentó los resultados de un análisis solicitado por la Dirección de Ambiente municipal y realizado por el laboratorio LAQEI, sobre una muestra obtenida el 7 de julio de 2025 en el tanque de Obras Sanitarias. El estudio, identificado mediante el protocolo 228094, registró una concentración de arsénico de 0,017 miligramos por litro, equivalente a 17 microgramos por litro.
Ese resultado era sustancialmente inferior a los 105 microgramos identificados en el relevamiento del ITBA, aunque igualmente superaba el valor guía de 10 microgramos por litro establecido por la Organización Mundial de la Salud.
Para fundamentar su afirmación de que el agua era apta para consumo, la Municipalidad hizo referencia a disposiciones normativas que contemplan límites de hasta 50 microgramos por litro en determinadas condiciones.
La distinción es importante. El Código Alimentario Argentino establece como referencia general una concentración máxima de 10 microgramos por litro, aunque contempla excepciones de hasta 50 microgramos en regiones con elevado contenido natural de arsénico y bajo condiciones específicas.
En consecuencia, la discusión no se agota en comprobar que una medición se encuentra por debajo de 50 microgramos. También resulta necesario determinar qué disposiciones se aplican efectivamente al servicio local, cuáles son las condiciones que permiten utilizar ese límite excepcional y qué controles se realizan para proteger la salud de la población.
En su explicación de noviembre de 2025, el gobierno local también señaló que el sistema de abastecimiento municipal utiliza perforaciones considerablemente más profundas que muchos pozos domiciliarios. Según aquella información, los pozos de la red pública extraen agua desde profundidades que oscilan entre los 50 y los 100 metros, aprovechando los acuíferos Pampeano y Puelche.
En cambio, numerosas perforaciones particulares alcanzan profundidades mucho menores, circunstancia que puede generar diferencias importantes en las características del agua obtenida.
La Municipalidad sostuvo entonces que aproximadamente el 73% de la ciudad se encontraba conectado a la red de agua potable y que continuaban ejecutándose obras para ampliar su cobertura.
Ese dato introduce otra dimensión al problema: una parte de la población depende de fuentes particulares que no necesariamente cuentan con los mismos procedimientos de análisis y seguimiento que el sistema municipal.
Para esos hogares, conocer la calidad del agua disponible exige estudios específicos. La transparencia sobre los resultados de la red pública no reemplaza la necesidad de advertir sobre los riesgos potenciales de utilizar perforaciones particulares sin controles periódicos.
Durante enero de 2026, el subsecretario de Servicios Públicos, Luis Ponce, informó que el municipio contaba con 32 pozos en funcionamiento para abastecer a la ciudad. La existencia de numerosas fuentes de extracción vuelve particularmente importante conocer si todas presentan características semejantes, si existen diferencias entre ellas y cómo se controla la calidad del agua una vez incorporada al sistema de distribución.
La comunicación enviada por el Consejo Profesional de Química no se limita a solicitar una respuesta genérica sobre la potabilidad del agua. El Consejo requiere conocer la frecuencia de los monitoreos, su alcance territorial, los resultados de las últimas determinaciones de arsénico y la identificación de las fuentes donde se hayan detectado concentraciones elevadas. También solicita detalles sobre las medidas preventivas, correctivas o de tratamiento implementadas, además de los programas de vigilancia existentes y las recomendaciones comunicadas a los vecinos.
Se trata de información particularmente relevante para Mercedes, donde las declaraciones municipales de 2025 y los resultados difundidos por el ITBA presentan cifras diferentes que necesitan ser interpretadas de acuerdo con el origen, la fecha y las características de cada muestra.
La diferencia entre ambos registros no implica necesariamente una contradicción. Pueden corresponder a perforaciones distintas, profundidades diferentes o sistemas de abastecimiento que no estén conectados entre sí. Precisamente por eso resulta fundamental que la Municipalidad informe qué puntos controla, con qué periodicidad y cuáles son los resultados obtenidos.
El municipio dispone de un portal de datos abiertos que contiene un apartado dedicado a análisis de agua. Sin embargo, la ficha pública consultada conserva como fecha de actualización el 5 de noviembre de 2020, por lo que no permite, por sí sola, conocer la situación actual del suministro.
La disponibilidad de análisis recientes, acompañados de los protocolos de laboratorio correspondientes, contribuiría a despejar dudas y permitiría realizar un seguimiento público de la evolución de la calidad del agua.
El arsénico es un elemento químico que puede encontrarse naturalmente en suelos y aguas subterráneas. Su presencia constituye un problema sanitario conocido en distintas regiones de la Argentina, particularmente en sectores de la llanura pampeana.
A diferencia de otras alteraciones del agua, las concentraciones elevadas de arsénico no necesariamente producen cambios perceptibles en el color, el olor o el sabor. La principal preocupación sanitaria está relacionada con la exposición prolongada mediante el consumo de agua contaminada.
La incorporación sostenida de arsénico durante períodos extensos puede provocar arsenicosis crónica, conocida en la Argentina como hidroarsenicismo crónico regional endémico, y aumentar el riesgo de determinadas enfermedades, incluidos algunos tipos de cáncer.
No se trata de un problema que pueda identificarse simplemente observando el agua. Su detección requiere análisis realizados mediante procedimientos adecuados.
Tampoco resulta suficiente hervirla, dado que ese procedimiento no elimina el arsénico disuelto y puede incrementar su concentración al evaporarse parte del agua.
La situación exige, por lo tanto, información precisa y medidas de prevención proporcionadas al nivel de riesgo efectivamente comprobado.
El Consejo Profesional de Química también mencionó el caso de Bragado, donde una controversia prolongada por la presencia de arsénico en el agua derivó en una intervención judicial.
Según informó la institución, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme una sentencia que obliga a Aguas Bonaerenses S.A. a realizar las obras necesarias para garantizar la calidad del suministro en esa ciudad.
El antecedente pone de manifiesto que la seguridad del agua destinada al consumo humano no constituye únicamente una cuestión técnica, sino también una obligación de los responsables de prestar y supervisar el servicio.
La intervención del Consejo Profesional de Química no significa que Mercedes se encuentre en una situación equivalente a la de Bragado. Tampoco supone que exista una determinación oficial de contaminación generalizada del suministro mercedino.
Lo que sí establece es la necesidad de verificar los resultados disponibles, garantizar controles adecuados y proporcionar información suficiente para que la población conozca las características del agua que consume.
La administración municipal cuenta ahora con una oportunidad para actualizar públicamente la información sobre la calidad del agua, especialmente después de las inquietudes que ya habían surgido durante 2025.
La cuestión central no consiste únicamente en confrontar la cifra de 105 microgramos difundida por el ITBA con los 17 microgramos informados por el municipio. Lo importante es conocer qué representa cada medición, cuáles son las fuentes involucradas y qué resultados presentan actualmente los distintos sectores del sistema.
También corresponde esclarecer si se realizan controles sobre todas las perforaciones municipales, si existen sectores con concentraciones superiores a los valores de referencia y qué medidas se adoptarían en caso de verificarse resultados incompatibles con las condiciones de potabilidad exigibles.
Los antecedentes conocidos no permiten concluir que toda el agua de red de Mercedes sea peligrosa, pero tampoco justifican desestimar los registros elevados detectados en el distrito. El debate requiere información técnica, documentación actualizada y una comunicación pública que permita distinguir entre el agua distribuida por la red municipal y la obtenida mediante perforaciones particulares.
Porque cuando se trata de la calidad del agua, la tranquilidad de los vecinos no debería depender exclusivamente de declaraciones oficiales, sino de resultados comprobables y controles permanentes.
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