El cierre de la firma T.Herrero duele por donde se lo mire

A la pérdida del trabajo de los treinta y cuatro trabajadores cesanteados, el anuncio de la quiebra causa dolor en la sociedad porque era parte importante de la historia comercial de la ciudad, porque llegó a su fin el sueño de tres inmigrantes, que nunca imaginaron este desenlace.

12 de Julio de 2018 • 21:52

Un cierre más, un dolor más. Es que muchos fuimos creciendo con nombres como los de Dupont, Karavell, Clínica Cruz Azul, Corinema. Cuántos abuelos, cuántos padres, cuántos hijos hasta fueron partícipes directos de ellas y vivieron y se desarrollaron como empleados y trabajadores. Vienen a la memoria porque el anuncio del cierre de la firma T.Herrero SACI, causó el mismo dolor, el mismo vacío y duele por donde se lo mire.

Duele por los empleados que serán cesanteados (aunque otra distribuidora se haga cargo), duele porque hay señales de que las cosas no están bien en lo económico, duele porque es parte de la historia comercial importante de la ciudad y duele porque un sueño que se hizo realidad hace 102 años atrás no terminó de manera feliz.

Antonio, Teodoro y Teófilo Herrero eran inmigrantes españoles, modestos, que eran barberos, lustradores, que abrieron su salón y también lo convirtieron en una cigarrera y con el paso del tiempo transformaron el lugar en una de las empresas distribuidoras más poderosas, no sólo de Mercedes, sino de la zona porque se expandió hasta Chivilcoy y Pergamino. Comenzó a funcionar en su casa matriz de calle 24, funcionó en 27 y 26, la esquina del Open que paradójicamente casi con este anuncio también cerró sus puertas. Luego se trasladó a la calle 20 entre 25 y 27 y también ocupaba parte de la calle 27 entre 20 y 18.

Librería, pionera en concesionar a las loterías Nacional y Provincia, llegó hasta vender automóviles porque representaba entre otras a las firmas Siam Di Tella, Valiant o Dodge entre otras y en épocas actuales instalada en 26 casi 39. Claro que en este país soportó todo tipo de tormentas, pero su fortaleza económica en la región permitió que siguiera adelante.
Mercedes, Pergamino y Chivilcoy fueron sus cabeceras. En poco tiempo estarán a cargo de una distribuidora de la ciudad de Lobos. Treinta y cuatro empleados serán cesanteados abarcando a las ciudades citadas.

Con Antonio, Teodoro y Teófilo comenzó el sueño, que se reflejará en miles de sueños de tantos otros modestos inmigrantes que llegaron para laburar en estos pagos.

Una larga historia de ciento dos años que llega a su fin, un final impensado. Imposible en ellos imaginar este desenlace. Un cierre que duele por donde se lo mire.

Distribuidora T.Herrero

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